El consumo de suplementos dietarios viene experimentando año a año incrementos significa?vos en la población mundial, merced a la toma de conciencia de un mayor autocuidado y de un deseo de prevenir enfermedades a futuro, teniendo en cuenta la mayor expecta?va de vida actual, que no siempre se acompaña de mayor calidad de vida. El mercado mundial de suplementos dietarios alcanzó en 2025 la cifra de u$s 145.000 millones, es?mándose en 2026 alcanzar los u$s 152.000 millones, y hacia 2031 alrededor de u$s 187.000 millones, con una tasa anual de crecimiento del 4%. Los focos mayores de consumo se dirigen hacia el refuerzo inmunológico, los problemas diges?vos (incluyendo la microbiota intes?nal), la longevidad saludable, la nutricosmé?ca y la suplementación depor?va. En base a ello, han crecido enormemente nuevas disciplinas médicas enfocadas a lograr estos obje?vos, canalizándose a través de la medicina funcional, la medicina de precisión, la medicina integra?va, la nutrición ortomolecular y la fitomedicina. Esta nueva mirada de la medicina ha impulsado el aggiornamiento de laboratorios dedicados a estas temá?cas, que en su afán de innovar han impulsado nuevas formas de presentación farmacéu?cas, tales como bebidas funcionales, polvos liofilizados para incorporar a jugos, gomitas, e incluso sueros inyectables. Las formas tradicionales de uso oral tales como cápsulas, comprimidos o tabletas, siguen representando el 50-60% del mercado global (38% en el mercado de EE.UU). Teniendo en cuenta que los suplementos dietarios son de venta libre (al no considerarse medicamentos de prescripción) existe una gran tendencia al autoconsumo basado en consultas de la gente a la IA (inteligencia ar?ficial), opinión de influencers, coach healths o médicos y nutricionistas con gran número de seguidores. Esta tendencia de búsqueda muchas veces genera resultados contradictorios o poco profundos (cuando no peligrosos), desconociendo la farmacociné?ca y la farmacodinamia de los principios ac?vos de los suplementos, así como eventuales interacciones con medicamentos de síntesis, o contraindicaciones precisas con enfermedades subyacentes. Es por todo esto la necesidad que me impulsó a llevar al público consumidor y a profesionales de la salud neófitos en la materia, una información profesional, concisa y con validez cien?fica del correcto uso de estos recursos, a sabiendas que siempre se ha de consultar con un profesional de la salud cualquier decisión que se quiera implementar.
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